Cuando vamos algún campeonato o Nacional, siempre tenemos la curiosidad por ver como juegan los mejores, los que están en lo mas alto de este deporte en nuestro país, y que lo demuestran con creces fuera de él. Cuando vamos paseando por el recinto donde se disputa cualquier competición, y pasamos por delante de la diana donde se encuentran algunos estos darderos, nos paramos un instante, y nos mostramos mas observadores que nunca. Nuestra mente se queda con cada tirada que hace con cada dardo que acierta y sobre todo con el que falla. Y si vemos que encima juegan con un nivel mas bajo que el habitual, y ganan por los pelos, es cuando empieza la noticia, la critica. Yo he sido el primero en criticar un momento flojo de los mejores, y lo reconozco. Pero lo que no sabemos es que detrás de cada uno de esos darderos, existe una vida apartada completamente de los dardos.
En el pasado Nacional de Santander, tuve una breve conversación con un gran amigo de hace años, y que ahora es uno de los mejores darderos de nuestros país. Y me comentaba con sinceridad y con un poco de rabia, las críticas que recibía por no demostrar el nivel que venia demostrando (que es muy, pero que muy bueno). Y me explicaba, que la gente no ve, que hay temporadas que no se puede entrenar ni una hora a la semana, por que no tienes tiempo, por que el trabajo te consume la mitad del día, y mas si tienes que levantar el negocio otra vez desde cero. Que tiene familia y tiene que atender a sus niñas. Y como estas mil circunstancias mas que la vida te pone delante para ocupar el tiempo. Me decía, que él, había subido al Nacional por salir un poco de la monotonía y del agobio del día a día, pero que no estaba pasando un buen momento, y que subía para jugar lo gusto.
También, me explicaba, con una sonrisa en la boca, que pronto iban a sacar unos dardos con su nombre, (al mismo tiempo me los mostraba) y con tono jocoso decía:
“esto solo pensaba que le pasaba a dos o tres de por hay, para mi esto era un sueño impensable, y encima los van a sacar cuando peor estoy ”
Con esto quiero decir que cuando veamos a cualquier darder@, fallar lo infallable, jugar por debajo de su nivel, guardar para mas tarde lo mas fácil, que es la critica, y darle solo una palabra de animo o un gesto, seguro que cualquier darder@ lo agradecerá.
Chapo. Como siempre (y que no seas perezoso)escribes y cuentas el día a día de los dardos. Me gusta mucho sigue así. Felicidades por el articulo, muchos tenemos que aprender un poco cada día.
ResponderEliminarTengo otra cosita ya medio terminada, solo queda darla un repasillo. Creo que casi todos los darder@s me pensaran lo mismo que yo.
ResponderEliminarEspero que os guste y que opineis.